Penúltimo día de los World Skate Games de Asunción. Y, probablemente, nuestra última jornada maratoniana.

Hoy hemos pasado prácticamente doce horas dentro del COP. Llegamos a media mañana, alrededor de las nueve y media, y salimos a las nueve y media de la noche.

Doce horas en las que hubo tiempo para competir, fotografiar, editar, comer donde se pudiera y, por supuesto, correr de un pabellón a otro.

Lo habitual, vamos.

Tres chicas a la final

La mañana empezó con el Roller Freestyle. Vinimos al COP acompañando a las nuestras, que tenían por delante las semifinales de Park sénior femenino.

Y las noticias fueron buenas.

Tres españolas consiguieron clasificarse para la final que se disputará mañana domingo.

Roller Freestyle Park sénior femenino en las semifinales del sábado

Una manera estupenda de comenzar la jornada y de asegurarnos que todavía tendremos motivos para volver al COP en el último día de competición.

Terminada la sesión, apareció algo que últimamente se ha convertido casi en un lujo: un pequeño hueco en el programa.

Había que aprovecharlo.

Hoy cambiamos de oficina

Nos trasladamos al pabellón de hockey patines para editar las fotografías de la mañana.

Normalmente nuestra oficina improvisada había estado en el hockey línea, pero hoy tocaba cambiar de escenario.

Ordenador, tarjetas, selección, edición y envío de imágenes. Todo ello con partidos de hockey de fondo.

Entre archivo y archivo pudimos disfrutar de un «apasionante» Austria–México, con una particularidad que nos llamó la atención: el portero mexicano tenía 63 años.

¡Sesenta y tres!

Casi como mi cuñado cuando se viene a jugar con nosotros a veteranos.

Y ahí estaba, defendiendo la portería de su selección en un campeonato del mundo.

Después llegó la hora de buscar algo para comer. Y como el pabellón tenía aire acondicionado, decidimos instalarnos en las gradas, comida en mano, mientras se disputaba otro encuentro.

No recuerdo con seguridad quiénes jugaban. Creo que Italia y Chile, pero a estas alturas los partidos empiezan a mezclarse unos con otros.

Lo importante era que teníamos comida, una silla y aire acondicionado.

Todo un lujo.

El dos por uno

A las cinco y media tocaba volver a sacar las cámaras.

Esta vez para la final de Scootering, donde teníamos representación española y posibilidades de medalla.

Participación española en la final júnior de Scooter Park

Solo pude fotografiar la primera tanda de los nuestros antes de salir corriendo hacia el otro pabellón. Más tarde me enteraría de que Jahiel Durán había conseguido la plata y tocaría volver para sacar esa foto que nos había quedado pendiente.

La final júnior de Scooter Park del sábado

A las seis comenzaba la final de hockey línea júnior femenino entre España y Estados Unidos.

Y aquí apareció, una vez más, uno de los problemas habituales de estos campeonatos: tener que elegir.

A la misma hora se disputaban también los 100 metros de velocidad en el circuito, donde Chevi Guzmán terminó consiguiendo el oro.

Pero era imposible estar en los dos sitios.

Había que decidir.

Y elegimos el dos por uno: cubrir la final de Scootering y la de hockey línea, aunque eso significara renunciar a la de velocidad.

Una medalla de oro que no pudimos fotografiar.

Otra más de esas decisiones que forman parte de este trabajo, aunque nunca terminen de gustarnos.

Otro oro para el hockey línea

Y la elección nos llevó a vivir una nueva alegría.

Celebración de España en la final júnior femenina de hockey línea

Las chicas de hockey línea júnior femenino se impusieron con contundencia a Estados Unidos en la final, ganando por 4-0, y se proclamaron campeonas del mundo.

Las campeonas del mundo de hockey línea júnior femenino celebran con el trofeo

Ver las fotografías de la entrega de medallas →

Otro oro para España.

Con este resultado, el hockey línea español cierra su participación con dos oros en categoría femenina y un bronce en júnior masculino.

Un balance extraordinario.

El hockey patines también ha aportado ya dos oros en sub-19 femenino y todavía tiene una última oportunidad de medalla.

Mañana los chicos de la selección sénior masculina disputarán el bronce.

A ver si conseguimos sumar una chapa más antes de despedirnos.

Servicio de alquiler de cámaras

Y entre tanta competición, todavía hubo tiempo para hacer de buen samaritano.

Un compañero fotógrafo australiano estaba cubriendo la final de Scootering cuando, justo antes de la última tanda, se quedó sin batería en su Canon R8.

La cara que se le puso era un poema.

—Tengo tres baterías y me las he dejado todas en el hotel.

Pues estamos buenos.

Le dije que no se preocupara, que alguna solución encontraríamos. Saqué mi segundo cuerpo, la R6, cambiamos el objetivo y la tarjeta de memoria y se la dejé para que pudiera fotografiar la última tanda.

El hombre daba palmas con las orejas.

Y yo empezaba a pensar que esto se está convirtiendo en costumbre.

Primero fue un compañero argentino, durante el hockey patines. Ahora un australiano, en Scootering.

A este paso voy a terminar montando un negocio de alquiler de cámaras. Igual hasta saco más dinero con eso que haciendo fotografías.

Pero bromas aparte, al final todos estamos aquí con el mismo objetivo, peleándonos con los horarios, los desplazamientos, las baterías y las tarjetas.

Y cuando alguien necesita una mano, qué menos que echársela.

La última noche en el COP

Salimos del recinto alrededor de las nueve y media de la noche.

Otra vez de noche.

Pero esta vez con una sensación diferente.

Porque, aunque mañana todavía quedan competiciones, esta ha sido nuestra última gran jornada de pabellón en pabellón, de carreras entre modalidades y de horas interminables dentro del COP.

El domingo nos espera un programa algo más llevadero: las finales de Roller Freestyle a mediodía y, a las 16:15, el partido por el bronce de hockey patines frente a Portugal.

Después llegará la ceremonia de clausura y, con ella, el final de estos World Skate Games.

Todavía nos queda una última jornada de fotografías.

Las fotos que se quedan

Y todavía quedaba regresar al hotel, cenar y sentarse delante del ordenador.

Unas 3.000 fotografías esperando.

Porque si algo tienen las celebraciones de los equipos es que son impresionantes. Y cuando son las chicas, todavía más.

Fotos de una, fotos de dos, fotos de todo el equipo. De dos en dos, de tres en tres, con esta, con la otra, ahora juntas, ahora en otra postura...

Y tú, a darle al botón.

Después llega el momento de revisar todo aquello y te encuentras con que llevas una hora seleccionando fotografías y que tienes unas 1.100 imágenes de la celebración. ¡Casi más que del partido!

Pero merece la pena.

Porque esas fotografías no son solamente imágenes de una medalla de oro. Son recuerdos de un momento que han vivido juntas y que probablemente no olvidarán nunca.

Y haber estado allí, a pie de pista, compartiendo su alegría y pudiendo guardar un pedacito de todo aquello para ellas, es una de las cosas que más me gustan de este trabajo.

Aunque eso signifique dormir alguna hora menos.

La selección española júnior femenina de hockey línea con sus medallas y el trofeo

Dentro de unos años, cuando vuelvan a mirar esas fotografías, espero que puedan revivir un poquito de lo que sintieron hoy.

Y si es así, a mí ya me vale.

Ver las imágenes del 17 de octubre →