Apenas quedan dos días para que terminen estos World Skate Games de Asunción. Y después de la relativa tranquilidad del jueves, este viernes nos ha devuelto a la rutina habitual de las últimas semanas.
Salida del hotel a las nueve de la mañana. Regreso casi a medianoche.
Otra jornada maratoniana.
Pero no ha sido solamente cuestión de horas. Ha sido uno de esos días en los que pasas de una situación a otra sin apenas tiempo para asimilar lo que acabas de vivir. De la indignación a la preocupación, de la alegría a la decepción.
Y todo en unas pocas horas.
Una sentada bajo la línea de meta
La primera parada fue el circuito de patinaje de velocidad.
Llevamos días hablando de los problemas que están teniendo los patinadores con las instalaciones. Primero el agua en la pista y después el estado del asfaltado del circuito, con caídas que han ido aumentando el malestar entre los deportistas.
Pero lo que nos encontramos este viernes fue una imagen insólita.
Los patinadores estaban sentados bajo la línea de meta, ocupando el circuito en señal de protesta.
No querían seguir compitiendo en aquellas condiciones.
Durante casi una hora permanecieron allí, mientras se sucedían las conversaciones con directivos y responsables de la organización. Desde fuera se veía que no era una situación sencilla. Había muchas personas implicadas y también distintas posiciones sobre cómo resolverla.
Finalmente se levantaron.
Y las carreras terminaron disputándose, aunque no todos los patinadores participaron.
Detrás de esa decisión había situaciones muy diferentes. Algunos deportistas pudieron decidir si corrían o no. Otros, según lo que se comentaba allí, se vieron obligados a competir pese a sus reservas.
Cada corredor, cada federación y cada equipo de apoyo afrontaba una situación complicada, con responsabilidades y presiones que no siempre resultaban visibles para quienes estábamos observando.
Y quedó una imagen bastante lamentable para un campeonato del mundo.
No es la primera vez que los patinadores muestran su desacuerdo con las condiciones de seguridad de un circuito. Pero aquí, después de tantos problemas acumulados, parece que se ha llegado al límite.
La protesta fue muy visible. Su resultado, bastante menos.
Porque después de aquella hora de sentada, las carreras siguieron adelante y no parece que las reivindicaciones hayan conseguido cambiar demasiado las cosas.
Ojalá me equivoque.
Un susto en el COP
Desde el circuito de velocidad tocó desplazarse al COP, donde competía Marcos Paino en las semifinales de Roller Freestyle Park júnior masculino.
Un cambio de escenario y también de ambiente.
En estas pruebas cada patinador dispone de sus oportunidades para demostrar lo que sabe hacer, y no siempre resulta fácil encontrar el equilibrio entre asegurar una buena puntuación y arriesgar para mejorarla.
Marcos resolvió bien su primera tanda. Tan bien que esa actuación terminó siendo suficiente para clasificarse para la final del domingo.
Menos mal.
Porque en la segunda sufrió una caída de las que hacen encogerse a cualquiera que esté mirando.
Una costalada de cuidado.
Afortunadamente, sin consecuencias importantes.
Y con el billete para la final ya conseguido gracias al trabajo de la primera ronda.
El domingo volveremos a verle competir. Esperemos que esta vez sin sobresaltos.

Una final asegurada
La siguiente parada fue el hockey línea.
Las chicas de la selección júnior femenina tenían delante a Colombia en semifinales y resolvieron el encuentro con una contundencia que dejó poco espacio para la incertidumbre.
España ganó 9-0.
Un partido que permitió disfrutar del juego de las nuestras y de la tranquilidad de ver cómo se acercaba una nueva final.
Mañana sábado tendrán enfrente a Estados Unidos.
Y ahí ya no habrá margen para guardar nada.
Después de tantos días de competición, llegar a una final mundialista es el premio a mucho trabajo. Pero también significa que todavía queda el último esfuerzo.
Uno más.

De la final a los penaltis
Y del hockey línea, al hockey patines.
España y Argentina se enfrentaban en las semifinales sénior masculinas. Un partido intenso, disputado y con una tensión que fue creciendo conforme avanzaba el encuentro.
El marcador terminó 2-2 y el pase a la final tuvo que decidirse en la tanda de penaltis.
Esta vez cayó del lado argentino.
Un golpe duro para los nuestros, que tendrán que disputar el bronce frente a Portugal el domingo.
Y se notó en el viaje de regreso al hotel. Después de tantos días de conversaciones y bromas en los autobuses, esta vez el silencio fue el protagonista.
No hacía falta decir mucho más.

Dos días
Llegué al hotel cerca de medianoche. Había salido a las nueve de la mañana y entre medias habían pasado una protesta, una caída aparatosa, una clasificación para la final y una eliminación dolorosa.
Casi quince horas que parecían contener varios días distintos.
Y ahora solo quedan dos días para que terminen estos World Skate Games.
El sábado tendremos a las chicas de hockey línea disputando la final contra Estados Unidos, las finales de Scooter y los 100 metros de velocidad en el circuito.
El domingo llegará el turno de las finales de Roller Freestyle, del partido por el bronce de hockey patines frente a Portugal y de la maratón de velocidad.
Y, para cerrar, la ceremonia de clausura.
Después llegará el momento de recogerlo todo.
Pero todavía no.
Todavía quedan partidos, fotografías, nervios y alguna que otra carrera entre instalaciones.
Y visto lo visto, tampoco parece que vayamos a despedirnos de Asunción con demasiada tranquilidad.



