Marcus Fajardo vino a España para quedarse un año.
Jugaba al hockey sobre hielo en Estados Unidos y había regresado a Nueva York, la ciudad en la que nació, cuando un compañero que había pasado por Rubí le habló de la posibilidad de venir a jugar aquí.
La idea era probar durante una temporada.
Después fueron dos.
Han pasado quince.
«Tengo mi vida aquí, mis hijas, mi casa.»
Su carrera en España ha estado ligada principalmente al Cent Patins de Rubí. Durante varios años siguió compaginando el hockey línea con el hielo, una relación entre dos deportes que desde fuera pueden parecer casi iguales y que, desde dentro, no lo son tanto.
Comparten el palo, el puck y muchos de los gestos. Cambian los patines, algunas reglas y, sobre todo, la manera de interpretar el juego.
Marcus ha crecido jugando a los dos y tiene bastante claro qué puede aportar uno al otro.
«El hielo te permite pensar más rápido; el línea te permite tener más visión de juego.»
Para él, un jugador capaz de quedarse con lo mejor de ambos puede reunir dos cualidades difíciles de encontrar juntas: velocidad para decidir y tiempo para entender lo que está ocurriendo en la pista.
Y también ha tenido tiempo para ver cambiar el hockey línea español.
Cuando llegó en 2011 encontró un deporte que ya llevaba años construyendo sus competiciones. Quince años después, señala precisamente la estructura de la liga española como una de las razones de su crecimiento.
«Tenemos una liga fantástica.»
Lo compara con el modelo que conoció en Estados Unidos, mucho más ligado a fines de semana de torneos. En España encontró una competición regular, partidos cada semana y una estructura que considera mucho más profesional.
Una continuidad que, en su opinión, ayuda a crecer a los jugadores y que ha sido especialmente importante en el hockey femenino. También ha convertido la competición española en un destino atractivo para jugadores de fuera.
Cuando le pregunto hasta dónde ha llegado esa evolución, su respuesta no deja demasiado espacio para la duda:
«No hay otra liga como la de España.»
Pero hay cosas que se entienden mejor con dos fotografías que con cualquier explicación.
En Barcelona 2019, Marcus estaba dentro de la pista.
Siete años después viajará a Asunción para vivir unos Games desde el otro lado.
Ya no como jugador, sino como seleccionador.
Cuando le pregunto qué cambia, no empieza hablando de sistemas, entrenamientos o resultados.
Habla del peso de las decisiones.
«Cuando eres jugador, tú pones todo lo que tienes dentro para poder ganar, pero eres solo una gota de todo el equipo.»
Como seleccionador, explica, la perspectiva es diferente. Le corresponde formar el equipo, rodearlo del staff adecuado y asumir decisiones que antes no dependían de él. Cuando jugaba podía concentrarse en aportar su parte. Ahora tiene que pensar en todas.
Y eso empieza mucho antes del primer partido.
En Asunción estará al frente de tres selecciones españolas de hockey línea: júnior masculina, júnior femenina y sénior femenina.
Tres equipos, diferentes edades y experiencias. Pero Marcus no cree que la principal diferencia esté entre trabajar con chicos o chicas, júnior o sénior.
Está en las personas.
«No puedo comunicarme con un jugador como me comunico con otro, porque son personas diferentes.»
Por eso habla de conocerlos antes, de mantener una comunicación abierta y de entender cómo responde cada uno. Explicarles cómo trabaja él, pero también descubrir cómo trabaja quien tiene delante.
La misma idea aparece cuando llega el momento de elegir.
Haber compartido pista durante años con algunos de esos jugadores, como compañero o como rival, no concede privilegios. Pero conocer cómo trabaja una persona sí aporta información.
Ante dos perfiles deportivos similares, saber que uno entiende lo que se le pide, se adapta a situaciones diferentes y funciona dentro de un grupo puede terminar siendo decisivo.
Porque seleccionar un equipo no consiste únicamente en reunir buenos jugadores.
Consiste en conseguir que personas diferentes terminen trabajando en la misma dirección.
«Estamos aquí a trabajar.»
Allí llegará un hockey línea español que Marcus sitúa entre los capaces de competir con los mejores.
Habla de selecciones fuertes, de rivales que no van a poner las cosas fáciles y de equipos españoles que viajan con capacidad para luchar por las medallas.
Pero antes de todo eso habrá que construir los grupos, tomar decisiones y conseguir que funcionen cuando llegue el momento de entrar en la pista.
Marcus conoce bien esa pista.
La última vez que coincidimos en unos Games, en Barcelona 2019, mi cámara lo encontró dentro de ella.
En unas semanas volveremos a coincidir en unos Games.
Esta vez será en Asunción.
El hockey seguirá estando al otro lado de la valla.
Marcus ya lo mira de otra manera.
