Después de varios días corriendo de una sede a otra, hoy tocaba bajar un poco el ritmo. Solo dos partidos, los dos de hockey patines y los dos en el mismo pabellón. Casi un lujo a estas alturas.
A las doce jugaba el Sub-19 masculino contra Argentina. El 1–6 final puede hacer pensar en un partido sencillo, pero los marcadores abultados no siempre cuentan bien lo que ha pasado en la pista. Fue un partido «canchero», de los que da gusto vivir a pie de pista. Intenso, con un poco de todo y algo de más, pero dentro de lo que se espera de estos cruces al máximo nivel que siempre nos dan estas selecciones.

Por la tarde era el turno del sénior femenino frente a Chile. Y ahí el marcador sí explica bastante mejor lo que ocurrió.
Partido intenso, muy igualado y abierto hasta el último instante. Literalmente. Cuando parecía que el 2–2 iba a ser definitivo, España encontró el gol de la victoria cuando quedaban 0,7 segundos.
Chile 2–3 España.
Siete décimas. Apenas tiempo para mirar el reloj antes de que todo terminara.

Y como hoy había algo más de espacio, recupero una pequeña historia que ayer se quedó fuera.
Estos días me he encontrado en la pista de Skate Cross con Raniero Corbelletti, fotógrafo referente a nivel mundial por sus imágenes de patinaje artístico, tanto sobre ruedas como sobre hielo, y que también cubre otros deportes del patín. Esta vez, los WSG de Asunción.
Supongo que en breve acudirá a su «hábitat natural» y volverá a dejarnos esas imágenes tan estéticas y tan personalmente suyas. Pero lo que me llama la atención de Raniero es que, sea cual sea el deporte que fotografíe, siempre se reconoce su estilo. Algo tan explosivo, dinámico y trepidante como el Skate Cross se ve diferente a través de su óptica. Es capaz de llevar esa visión artística a todo cuanto fotografía.
Un lujo haberle saludado y compartir unos momentos con él. Eso sí, los dos nos quedamos sin la foto: un avión aterrizando mientras un patinador pasaba por la pista de Cross. No se dio 😉



